Descripción
Guillermo el Conquistador mandó construir la Torre Blanca, el núcleo original de esta fortaleza, en 1078, apenas unos años después de conquistar Inglaterra, como recordatorio de piedra de quién mandaba ahora en Londres. En los siglos siguientes fue de todo: palacio real, arsenal, casa de la moneda, zoológico real (llegó a tener leones y hasta un oso polar que nadaba en el Támesis atado con una cadena) y, sobre todo, prisión y lugar de ejecución de algunas de las figuras más conocidas de la historia inglesa, incluidas dos esposas de Enrique VIII, Ana Bolena y Catalina Howard. Hoy guarda las Joyas de la Corona británica, con piedras como el diamante Cullinan I engastado en el cetro real, custodiadas por los Yeomen Warders —los famosos "Beefeaters"— que también viven dentro del recinto. Una leyenda instalada desde el siglo XVII sostiene que mientras haya cuervos en la torre, la monarquía británica no caerá; por las dudas, la Corona mantiene oficialmente al menos seis cuervos residentes con un cuidador dedicado exclusivamente a ellos. Consejos: reservá entrada online con horario para evitar las filas más largas de Londres; calculá medio día completo si querés ver bien las Joyas de la Corona y la Torre Blanca; y las visitas guiadas gratuitas a cargo de los propios Beefeaters, incluidas en la entrada, son de lo mejor del recorrido.