Descripción
Construida en el siglo I antes de Cristo por el astrónomo Andrónico de Cirro, esta torre octogonal de mármol está considerada la primera estación meteorológica del mundo, un dispositivo científico multifuncional que combinaba en un solo edificio un reloj de sol en cada una de sus ocho caras, una veleta metálica en la cima (hoy perdida) y, en su interior, un reloj de agua (clepsidra) que permitía medir el tiempo incluso de noche o en días nublados, cuando los relojes de sol dejaban de funcionar. Cada una de sus ocho caras exteriores está decorada con un relieve que personifica a uno de los ocho vientos según la cosmovisión griega antigua, cada uno representado con atributos simbólicos distintos según el carácter que la tradición le atribuía a esa dirección del viento —más cálido, más frío, más húmedo—, una especie de manual meteorológico esculpido en piedra para uso de los propios atenienses de la época. Sobrevivió en excelente estado durante siglos en parte porque, durante el dominio otomano, se reutilizó como logia de derviches giróvagos, un uso religioso que garantizó su mantenimiento y evitó su demolición o abandono, un patrón de conservación por reutilización que se repite en varios monumentos antiguos de Atenas. Consejos: forma parte del yacimiento del Ágora Romana, incluido en el mismo boleto de entrada; y conviene rodearla completamente para poder ver los ocho relieves de los vientos, cada uno distinto entre sí.