El Valle de Chochołowska es el valle más largo de los Tatras Occidentales polacos y uno de los menos concurridos en comparación con el Morskie Oko, lo que lo hace ideal para quienes buscan la montaña tranquila. Sus 10 kilómetros de longitud atraviesan prados alpinos, bosques de abetos y cascadas antes de llegar al refugio histórico de Chochołowska, donde se puede comer zurek caliente en una cabaña de madera con centenario de historia.
En primavera (mayo), el valle se llena de azafranes silvestres —los primeros en florecer al derretirse la nieve— en una explosión de color violeta que convierte el prado en una alfombra que muchos fotógrafos hacen cientos de kilómetros para ver. En otoño, la cornamenta de los ciervos y el berro de los machos en celo son los grandes atractivos faunísticos.