Descripción
A media hora de Ámsterdam, este pueblo-museo al aire libre reunió, a partir de los años 60, molinos de viento y casas de madera verde traídos de distintos puntos de la región del Zaan para preservarlos en un solo lugar, después de que la industrialización dejara obsoletos a cientos de molinos que alguna vez cubrieron toda la zona. A diferencia de la imagen romántica de "molino que solo bombea agua", los que se conservan acá muestran la enorme variedad de usos industriales que tuvieron en Holanda: molienda de especias, prensado de aceite, aserrado de madera y hasta fabricación de pigmentos para pintura, todo movido por la fuerza del viento siglos antes de la electricidad. Varios siguen funcionando de verdad y se pueden visitar por dentro, viendo el mecanismo real en movimiento, y el pueblo completa la experiencia con una quesería y un taller de zuecos de madera con demostraciones en vivo. Consejos: se llega fácil en tren + caminata corta, o en bus directo desde Ámsterdam, ideal como excursión de medio día; y los molinos "activos" tienen cartel que indica si se puede entrar ese día, no todos están siempre abiertos al público.