Descripción
Su nombre viene directamente del árabe "al-madina" (la ciudad), un recuerdo lingüístico directo de los siglos en que Coimbra estuvo bajo dominio musulmán antes de la Reconquista cristiana, y este arco fue durante siglos una de las puertas principales de acceso a la ciudad amurallada medieval, parte de un perímetro defensivo del que hoy solo sobreviven fragmentos dispersos por el casco histórico. Sobre el propio arco todavía se conserva un pequeño nicho con una imagen religiosa, una costumbre habitual en las puertas medievales portuguesas, pensada para que los viajeros que entraban o salían de la ciudad pudieran encomendarse antes de emprender camino, en una época en que los trayectos entre ciudades conllevaban riesgos reales de asalto o enfermedad. A diferencia de otros monumentos más monumentales de Coimbra, este arco se integra literalmente al tráfico peatonal cotidiano de la ciudad: coches y personas siguen pasando por debajo de él a diario, como parte de una calle en pleno uso, algo que le da una sensación de continuidad histórica distinta a la de un monumento aislado y musealizado. Subir por la calle empinada que arranca justo en el arco es, además, una de las rutas más directas para llegar caminando desde la parte baja de la ciudad hasta la Universidad y la Sé Velha, en la parte alta. Consejos: la subida desde el arco hacia la parte alta de la ciudad es empinada, calzado cómodo es importante; y vale la pena buscar el pequeño nicho religioso sobre el arco, un detalle que la mayoría de quienes pasan por debajo ni siquiera nota.