Descripción
La construcción del Duomo arrancó en 1386 por orden de Gian Galeazzo Visconti, pero tardó casi 600 años en darse por terminada: la fachada recién se completó en 1813 por orden directa de Napoleón (que quiso coronarse rey de Italia ahí adentro), y el último de sus portones de bronce se instaló en 1965. Es la quinta iglesia más grande del mundo, con 3.400 estatuas y 135 agujas de mármol rosado de Candoglia, una piedra que se traía desde canteras junto al lago Maggiore flotando por canales excavados especialmente para eso — el origen de los Navigli de Milán. En la aguja más alta brilla la Madonnina, una estatua dorada de 1774 que durante siglos fue, por regla no escrita, el punto más alto permitido en toda la ciudad: ningún edificio podía superarla. Esa tradición se rompió con los rascacielos del siglo XX, aunque varios de ellos (como la Torre Pirelli) llevan una réplica en miniatura de la Madonnina en la punta, como gesto simbólico. Consejos: la fila para entrar gratis es larga; comprar entrada online con horario asignado ahorra hasta una hora de espera, y conviene sumar el acceso a las terrazas del techo aparte (ver siguiente lugar).