Descripción
Esta iglesia dominica, construida entre las décadas de 1460 y 1490, debe su ábside semicircular (la parte que se ve en la foto, con las franjas de ladrillo y terracota) a una ampliación posterior encargada a Donato Bramante, quien la transformó en una de las obras cumbre del Renacimiento lombardo. Pero lo que la hace mundialmente conocida está en el refectorio del convento contiguo: "La Última Cena" de Leonardo da Vinci, pintada entre 1495 y 1498 con una técnica experimental de temple sobre yeso seco (en lugar del fresco tradicional) que empezó a deteriorarse casi de inmediato, apenas terminada la obra. La pintura sobrevivió de milagro a un bombardeo aliado en 1943 que destruyó el techo del refectorio: sacos de arena que protegían específicamente ese muro evitaron que la explosión la destruyera. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980, hoy solo se puede ver con entrada reservada con semanas o meses de anticipación, en grupos reducidos que ingresan por turnos de 15 minutos exactos para no acelerar su deterioro. Consejos: reservar la entrada online apenas se decide la fecha del viaje — los turnos se agotan con muchísima anticipación, sobre todo en temporada alta.