Revisado por Equipo Paraviajeros el 30/08/2026
Milán tiene una de las redes de metro más eficientes de Italia, operada por ATM, con 4 líneas en funcionamiento (M1 roja, M2 verde, M3 amarilla y M4 azul, esta última inaugurada por tramos entre 2022 y 2024) más la M5 lila, una línea totalmente automática y sin conductor inaugurada en 2015. Los tranvías completan la red, y varios todavía circulan con vagones naranjas originales de la década de 1920, convertidos hoy en una postal más de la ciudad. Desde el aeropuerto de Malpensa, el Malpensa Express conecta directo con las estaciones Cadorna y Centrale en 40-50 minutos; desde Linate, la nueva línea M4 llega directo al centro (San Babila) en poco más de 10 minutos; y desde Bergamo Orio al Serio (el aeropuerto de las aerolíneas low-cost) solo hay conexión en bus, sin tren directo.
El billete único de ATM sirve para metro, tranvía y bus dentro de un mismo viaje de 90 minutos, y existen abonos diarios y multi-día si se va a usar el transporte varias veces por día. Muchos museos estatales italianos, incluidos varios en Milán, tienen entrada gratuita el primer domingo de cada mes ("domenica al museo"), aunque eso también significa mucha más gente. El Duomo vende combos que incluyen la catedral, las terrazas del techo y el yacimiento arqueológico bajo la plaza, más económicos que pagar cada acceso por separado. La entrada a "La Última Cena" de Leonardo en Santa Maria delle Grazie se compra aparte, tiene cupo limitado por franja horaria y suele agotarse con semanas o meses de anticipación, así que conviene reservarla antes que cualquier otra cosa del viaje.
El risotto alla milanese, teñido de amarillo intenso con azafrán, es probablemente el plato más asociado a la ciudad, y suele acompañar al ossobuco (jarrete de ternera cocido lento) en el mismo plato. La cotoletta alla milanese, un bife de ternera con hueso empanado y frito en manteca, es la versión original de la que derivan el schnitzel vienés y varias milanesas latinoamericanas, aunque acá se sirve entera, sin cortar, con el hueso como mango. El panettone, el pan dulce navideño que hoy se come en medio mundo, nació en Milán, y en la ciudad hay verdadera devoción por las versiones artesanales de pastelerías históricas por sobre las industriales. La cultura del aperitivo (ver el lugar dedicado en la sección de lugares turísticos) es, más que un plato en particular, la forma más típicamente milanesa de comer algo entre el trabajo y la cena.
En la mayoría de los restaurantes se cobra un "coperto" (cubierto) de pocos euros por persona además de la cuenta, y el servicio suele venir incluido en el precio, así que no es necesario dejar propina adicional (aunque redondear hacia arriba es un gesto apreciado). Agosto es el peor mes para visitar la parte "auténtica" de Milán: buena parte de los milaneses se va de vacaciones y muchos comercios y restaurantes familiares cierran por semanas enteras. La ciudad tiene una zona de tránsito restringido (Area C) en el centro histórico, con un peaje para autos que entran en horario diurno de días hábiles — irrelevante si se usa transporte público, pero importante si se alquila un auto. El clima de Milán, al estar en el valle del Po, es bastante distinto al resto de Italia: veranos húmedos y calurosos, e inviernos fríos con niebla densa y frecuente, algo que sorprende a quien espera el clima mediterráneo típico de otras ciudades italianas.
Coperto (cubierto) y servicio incluido en restaurantes. Reservar La Última Cena con mucha anticipación. Agosto: muchos comercios cierran por vacaciones.