Descripción
Su escenario de madera más famoso, suspendido a 13 metros de altura sobre la ladera de la colina y sostenido por 139 pilares, está construido con una técnica de ensamblaje japonesa tradicional que no usa ni un solo clavo, encajando las piezas de madera entre sí con precisión milimétrica, una proeza de carpintería que sigue asombrando a los arquitectos actuales. De ese mismo escenario nace una expresión idiomática japonesa que se sigue usando hoy, "saltar de la plataforma de Kiyomizu", equivalente a "dar el salto de fe" en español: durante el período Edo, cientos de personas literalmente saltaron desde esa altura creyendo que si su deseo era puro y sincero sobrevivirían la caída (una creencia registrada en templos cercanos que llevaban la cuenta de saltos y sobrevivientes, con una tasa de supervivencia sorprendentemente alta gracias a los árboles que amortiguaban la caída), hasta que las autoridades Meiji prohibieron oficialmente la práctica en el siglo XIX. El templo, fundado en el año 778, toma su nombre ("templo del agua pura") de la cascada Otowa que brota en la base de la colina, cuyas tres corrientes de agua se pueden beber y según la creencia otorgan, respectivamente, longevidad, éxito académico y suerte en el amor —aunque la tradición advierte que beber de las tres a la vez se considera codicioso. Consejos: la cascada Otowa tiene fila propia y separada de la entrada principal; y la vista nocturna iluminada durante las temporadas especiales de primavera y otoño es completamente distinta a la diurna y requiere entrada aparte.