Descripción
Subir al techo del Duomo (en ascensor o por 250 escalones) es una experiencia completamente distinta a visitarlo por dentro: se camina literalmente entre las agujas de mármol, a metros de las estatuas que desde la plaza apenas se distinguen, con la cúpula de vidrio de la Galleria Vittorio Emanuele II asomando abajo y, en días despejados de invierno, los Alpes nevados recortados en el horizonte. La Madonnina dorada se ve de cerca desde varios ángulos de la terraza superior. El circuito por el techo se puede combinar con la subida a la cripta y el yacimiento arqueológico bajo la plaza, donde se conservan restos del antiguo baptisterio de San Juan de las Fuentes (siglo IV), documentado como el lugar donde San Ambrosio bautizó a San Agustín en el año 387. Consejos: la vista al atardecer, con la ciudad iluminándose, es la mejor franja horaria; conviene reservar la entrada a la terraza con varios días de anticipación en temporada alta, ya que los cupos por franja horaria se agotan rápido.