Descripción
Las Azores están consideradas uno de los mejores lugares del mundo para el avistamiento de ballenas, gracias a una combinación geográfica poco común: aguas muy profundas justo cerca de la costa, sin necesidad de navegar horas mar adentro, y una posición exacta sobre rutas migratorias que atraviesan más de dos docenas de especies distintas de cetáceos a lo largo del año. El cachalote es la especie más emblemática de las islas, presente durante todo el año de forma residente (algo poco habitual para esta especie en otras partes del mundo, donde suele ser más migratoria), mientras que la ballena azul, el animal más grande del planeta, se puede avistar en temporada durante la primavera en su ruta migratoria hacia aguas más frías. Detrás de esta actividad hoy asociada al turismo de naturaleza hay una historia bastante distinta: hasta la prohibición de la caza comercial de ballenas en los años 80, las Azores tuvieron una industria ballenera activa durante generaciones, y las antiguas torres de vigía ("vigias") que los balleneros usaban para divisar cachalotes desde tierra y avisar a los barcos son las mismas estructuras, o su reconversión directa, que hoy usan los operadores turísticos para localizar ballenas con fines de observación en vez de caza, un giro completo de propósito sobre la misma infraestructura histórica. Consejos: las salidas en barco no garantizan avistamientos, aunque la tasa de éxito es muy alta en la mayoría de los meses del año; y llevar ropa de abrigo es imprescindible incluso en verano, ya que el viento en mar abierto siempre es más fresco que en tierra.