Descripción
Estos tres arcos de piedra basáltica negra, construidos en 1783 originalmente como parte de las murallas que daban al puerto de la ciudad, se convirtieron con el tiempo en el símbolo más reconocible de Ponta Delgada, la ciudad más grande y capital administrativa de todo el archipiélago de las Azores. El uso de basalto negro, un material volcánico muy distinto de la piedra caliza blanca típica de la arquitectura del Portugal continental, refleja de forma directa el origen geológico de estas islas, formadas enteramente por actividad volcánica en pleno océano Atlántico, a diferencia de la Portugal peninsular. Trasladadas de su ubicación original junto al mar hasta la plaza central donde se encuentran hoy, las Portas da Cidade marcan el punto de partida más habitual para recorrer a pie el resto del centro histórico de la ciudad, con calles empedradas en el mismo estilo de mosaico portugués (calçada) que se ve en Lisboa, pero aquí combinado con edificios de fachadas más sobrias, adaptadas al clima húmedo y ventoso del Atlántico. Ponta Delgada funciona además como principal puerta de entrada aérea a las Azores, así que para la gran mayoría de los visitantes que llegan al archipiélago, este arco suele ser de las primeras postales que ven al empezar su viaje. Consejos: la plaza alrededor del arco es un buen punto de partida para explorar a pie el resto del centro histórico; y de noche, con la iluminación encendida, el conjunto tiene un aspecto bastante distinto al diurno.