Descripción
Esta isla lleva el nombre de la montaña que la domina por completo: el Pico, un volcán actualmente inactivo de 2.351 metros que es, por una diferencia considerable, el punto más alto de todo Portugal, superando a cualquier montaña del territorio continental, algo que sorprende a muchos viajeros que no esperan encontrar el techo del país en pleno océano Atlántico. Subir hasta la cima es posible en una caminata exigente de un día completo, con permiso previo obligatorio por razones de seguridad y conservación, una experiencia muy distinta a cualquier otra excursión de montaña en Portugal por el paisaje volcánico casi lunar de los tramos finales del ascenso. A los pies del volcán, la isla conserva un paisaje vitivinícola único reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 2004: miles de pequeñas parcelas de viñedo protegidas por muros de piedra volcánica negra llamados "currais", una técnica agrícola centenaria ideada para proteger las vides del viento salino del Atlántico y retener el calor sobre suelos de lava desnuda, sin apenas tierra fértil disponible, una solución ingeniosa que permitió producir vino en condiciones donde, en teoría, no debería ser posible cultivar nada. Ese mosaico de muros de piedra negra recortados contra el mar es hoy tan reconocible como la propia montaña que le da nombre a la isla. Consejos: subir al Pico requiere registro previo obligatorio (por temas de seguridad, dado lo exigente del ascenso) y conviene reservarlo con anticipación; y recorrer los viñedos de currais en auto o bicicleta, sin necesidad de subir la montaña, ya es de por sí una experiencia paisajística memorable.