Descripción
Pocos edificios resumen Roma como este cilindro a orillas del Tíber: nació como mausoleo del emperador Adriano (año 139), se convirtió en fortaleza, luego en castillo papal —conectado al Vaticano por el 'passetto', el pasadizo elevado por el que escapó Clemente VII durante el saqueo de 1527—, en prisión (acá estuvieron Giordano Bruno y Cellini, que además protagonizó una fuga de novela) y en escenario del suicidio final de la ópera Tosca. El nombre viene del arcángel que, según la leyenda, apareció en la cima envainando su espada para anunciar el fin de la peste del año 590 — la estatua de bronce lo recuerda arriba. La visita sube en espiral por la rampa funeraria original hasta las estancias papales renacentistas y remata en la terraza, con una de las vistas más completas de Roma: la cúpula de San Pedro de un lado, el Tíber y el centro histórico del otro. El puente Sant'Angelo enfrente, con los ángeles de Bernini, es la postal perfecta — sobre todo al atardecer, cuando castillo y puente se encienden sobre el río.