Descripción
El parque más querido de Roma son 80 hectáreas de pinos, lagos y museos sobre el centro — el jardín que el cardenal Scipione Borghese se hizo construir en el siglo XVII para su colección de arte, hoy pulmón público donde los romanos van a remar, andar en bici y ver atardecer. La joya absoluta es la Galleria Borghese: la mejor colección de Bernini del mundo (el Apolo y Dafne convirtiéndose en laurel, el Rapto de Proserpina con esos dedos que se hunden en el mármol) más seis Caravaggios, Tizianos y Rafaeles, en la villa original del cardenal — entrada solo con reserva anticipada y turnos de dos horas: sacala apenas sepas tus fechas, se agota. El resto del parque regala: el laguito con templo griego donde se alquilan botes a remo, la terraza del Pincio con la mejor vista del atardecer sobre plaza del Popolo y las cúpulas, el reloj de agua del siglo XIX, y el zoo (Bioparco) si viajás con chicos. Alquilar bici o carrito a pedales es el modo perfecto de recorrerlo. Se entra subiendo desde plaza del Popolo o desde lo alto de la escalinata de España: el parque une los dos íconos.