Revisado por Equipo Paraviajeros el 25/06/2026
Roma tiene solo 2 líneas de metro (A y B) con una tercera en construcción. Son útiles para distancias largas, pero el centro histórico es más cómodo a pie o en autobús. Línea A: Termini ↔ Ottaviano (Vaticano) ↔ Spagna (Fontana di Trevi). Línea B: Termini ↔ Coliseo.
Los autobuses cubren toda la ciudad; los más útiles son el 40, 64 y 23 para el centro. Los trams (líneas 2, 3, 8) son lentos pero pintorescos.
Desde el aeropuerto Fiumicino: tren Leonardo Express a Termini cada 30 min (14 €, 32 min). Alternativa: tren regional FL1 (~8 €, más paradas).
Roma Pass (48h/72h): transporte público ilimitado + entrada gratuita a los primeros 1 o 2 museos + descuentos. 48h: 32 € · 72h: 52 €. Incluye acceso prioritario.
Omnia Card (72h): la más completa. Incluye Vaticano, Coliseo, museos del Capitolino y transporte. Desde 113 €. Ideal para la primera visita.
Ticket transporte: billete sencillo 1,50 € (100 min) · diario 7 € · semanal 24 €.
Reservas online imprescindibles: Coliseo + Foro Romano (18 €), Museos Vaticanos + Capilla Sixtina (17–21 €). Sin reserva, las colas superan las 3 horas.
La cocina romana es contundente y honesta. Los platos emblema son la cacio e pepe, la carbonara, la amatriciana y la gricia — todos con pasta. La supplì (croqueta de arroz con mozzarella) es el snack callejero por excelencia, y la pizza al taglio se vende por peso y es perfecta para el almuerzo.
Comé donde comen los romanos: evitá los restaurantes con foto en el menú y terrazas en las plazas principales — suelen ser trampas para turistas. En el barrio Testaccio encontrás mercado y restaurantes auténticos. El gelato artesanal se distingue por colores menos vibrantes y textura densa.
La Fontana de Trevi se ve de madrugada sin multitudes. Entrada a los Museos Vaticanos reservar online con semanas de antelación. Agua gratis en las nasoni (fuentes públicas).