Descripción
Este convento gótico, construido a fines del siglo XIV, quedó destruido casi por completo durante el terremoto del 1 de noviembre de 1755, que ocurrió, en una coincidencia trágica, mientras se celebraba la misa de Todos los Santos con la iglesia llena de fieles, muchos de los cuales murieron cuando el techo se derrumbó sobre ellos. A diferencia de otros edificios de la ciudad que se reconstruyeron después del desastre, el techo de este convento nunca se volvió a levantar: se decidió dejarlo abierto al cielo de manera deliberada, convirtiendo las ruinas mismas en un monumento permanente al terremoto y en un recordatorio físico de la magnitud de la tragedia que rehízo Lisboa entera. Hoy, entre los arcos góticos que ya no sostienen ningún techo, funciona el Museo Arqueológico del Carmo, con una colección heterogénea que incluye desde sarcófagos medievales portugueses hasta momias egipcias y piezas precolombinas traídas de América, reunidas a lo largo del siglo XIX y XX. La combinación de arcos apuntando directamente al cielo abierto, con plantas creciendo entre las piedras, le da al lugar una atmósfera muy distinta a la de un museo convencional, casi de ruina romántica en pleno centro urbano. Consejos: la entrada es paga pero muy económica comparada con otros monumentos de Lisboa; y conviene visitarlo justo después de bajar del Elevador de Santa Justa, ya que ambos están conectados por la misma pasarela superior.