Descripción
Construida entre 1514 y 1520 por orden del rey Manuel I, esta torre en estilo manuelino (una variante portuguesa del gótico tardío, cargada de motivos marítimos) no siempre estuvo donde está hoy en la práctica: originalmente se levantaba en medio del río Tajo, sobre un islote, y funcionaba como puesto de vigilancia y aduana de entrada para los barcos que llegaban a Lisboa; el terremoto de 1755 modificó el curso del río y hoy la torre queda prácticamente pegada a la orilla. En su fachada hay un detalle curioso que pocos notan a primera vista: una gárgola con forma de rinoceronte, una de las primeras representaciones europeas conocidas de ese animal, inspirada en un rinoceronte real que le regalaron al rey Manuel I en 1515 y que después el propio Alberto Durero inmortalizó en un grabado famoso sin haber visto jamás al animal en persona. Durante los siglos siguientes a su función original, la torre tuvo un uso bastante menos glamoroso: sirvió como prisión y calabozo, con celdas que todavía se pueden visitar en los niveles inferiores, cerca del agua, donde el nivel del río a veces inundaba a los prisioneros durante las mareas altas. Consejos: la entrada tiene cupo limitado por franja horaria y suele agotarse en temporada alta, conviene reservar online con anticipación; y la escalera interior es angosta y empinada, con tramos de un solo sentido controlados por el personal del sitio.