Descripción
Fue la residencia oficial de la familia imperial japonesa durante más de mil años, desde que Kioto se convirtió en capital en el año 794 hasta 1868, cuando el emperador Meiji trasladó la corte a Tokio tras la restauración imperial que puso fin al shogunato, dejando este complejo como un recordatorio físico de más de un milenio de historia política japonesa concentrada en un mismo lugar. El edificio actual no es el original sino una reconstrucción del siglo XIX (el complejo ardió y se reconstruyó varias veces a lo largo de los siglos, como era común en la arquitectura de madera japonesa), pero mantiene fielmente el estilo arquitectónico Heian de los palacios imperiales originales, con sus características techos de corteza de ciprés y sus salones de proporciones ceremoniales estrictas. Está rodeado por el extenso Parque Gyoen, un pulmón verde de más de 60 hectáreas en pleno centro de la ciudad, gratuito y abierto todo el año, mucho más frecuentado por corredores y familias locales que por turistas. Hasta hace pocos años el acceso al palacio requería inscripción previa y tour guiado obligatorio; hoy el terreno se puede recorrer de forma mucho más libre en la mayoría de las fechas, aunque persisten restricciones puntuales. Consejos: el Parque Gyoen que lo rodea es ideal para una caminata o un picnic tranquilo lejos de las multitudes de templos como Kinkaku-ji; y conviene revisar el calendario oficial de apertura antes de ir, ya que cierra en fechas puntuales por eventos de la familia imperial.