Descripción
Conocida oficialmente como Plaza Don Pedro IV pero llamada por todos simplemente "Rossio", esta plaza fue durante siglos el corazón cívico de Lisboa: aquí se celebraban corridas de toros, festejos populares y, en su capítulo más oscuro, los autos de fe de la Inquisición portuguesa, con condenados quemados públicamente frente a la multitud entre los siglos XVI y XVIII. El Teatro Nacional Dona María II, que hoy preside uno de los extremos de la plaza, se construyó justamente sobre el terreno donde antes estaba el Palacio de la Inquisición, un reemplazo simbólico del terror religioso por la cultura que resume bastante bien la evolución de la ciudad. El piso de la plaza, con su característico patrón ondulado de adoquines blancos y negros, es uno de los ejemplos más antiguos y reconocibles de la calçada portuguesa, la técnica de pavimento artesanal en mosaico de piedra que después se exportó a ciudades de todo el mundo de habla portuguesa, incluida la playa de Copacabana en Río de Janeiro. Las dos fuentes de bronce que decoran la plaza llegaron de Francia en el siglo XIX, y la columna central con la estatua de Pedro IV en realidad, según algunos historiadores locales nunca del todo confirmados, podría representar a otra figura reutilizada de un proyecto anterior. Consejos: los cafés históricos alrededor de la plaza, como el Nicola, son un buen lugar para sentarse a observar el movimiento; y la estación de tren del Rossio, con su fachada neomanuelina justo al lado, vale la pena verla incluso sin tomar ningún tren.