A más de 3.400 metros de altura, un antiguo lago se secó hace miles de años y dejó una costra de sal blanca que se extiende por 12.000 hectáreas, tan uniforme que desde el aire parece nieve. Se puede caminar sobre ella, y en la temporada seca soporta el peso de autos y hasta de las fotos "de perspectiva forzada" que se volvieron típicas del lugar (usando la ausencia total de referencias de escala). Una cooperativa local todavía extrae sal de forma artesanal, cavando piletas rectangulares que se ven desde los senderos habilitados para visitantes. Se llega en excursión de día completo desde Salta o Purmamarca, cruzando la Cuesta de Lipán, un camino de curvas que sube hasta los 4.170 metros antes de bajar hacia las salinas. Consejos: el sol a esa altura quema fuerte incluso con frío, no te confíes; llevá anteojos oscuros, el blanco de la sal refleja muchísima luz; y el mejor horario de fotos suele ser mediodía, cuando el sol está más alto y genera menos sombras sobre la sal.
Tips del viajero
El viaje desde Salta o Jujuy dura unas 2.5 horas. La mejor visita es a primera hora de la manana o al atardecer (la luz es espectacular). Llevar mucho protector solar (la reflexion del sol en la sal quema intensamente), agua y snacks.