Descripción
El barrio 'del otro lado del Tíber' (eso significa, literalmente) es la Roma de postal que todos buscan: callejones empedrados con hiedra cayendo de los muros ocre, ropa tendida, plazas con fuentes y una vida nocturna que arranca con el aperitivo y no termina. Fue barrio popular y orgullosamente aparte —los trasteverinos se consideraban 'los romanos de verdad'— y aunque hoy es de los rincones más turísticos, conserva alma: de día, tranquilo para callejear; de noche, una fiesta de trattorias, vinerías y gente sentada en los escalones de las fuentes. Los imperdibles: Santa Maria in Trastevere, de las iglesias más antiguas de Roma, con mosaicos dorados del siglo XII que brillan de noche en la plaza; Santa Cecilia con la escultura más conmovedora de la ciudad; el mercado dominical de Porta Portese si es domingo. Y el plan maestro: subir al atardecer al Gianicolo, la colina justo arriba, para la mejor panorámica de Roma con las cúpulas encendiéndose. Para comer, alejate dos calles de las plazas principales: donde el menú no tiene fotos, se come el doble de bien por la mitad.