Descripción
Con 580 metros de altura, este acantilado está entre los más altos de toda Europa que caen directamente sobre el mar, una escala que resulta difícil de dimensionar hasta que se pisa la plataforma de vidrio construida en 2012, suspendida sobre el vacío, que permite mirar literalmente hacia abajo y ver las olas rompiendo casi seiscientos metros más abajo bajo los propios pies. En las laderas del acantilado, a media altura, todavía se distinguen pequeñas parcelas de cultivo conocidas como "fajãs", terrenos ganados a la pendiente donde generaciones de agricultores locales cultivaron hortalizas en un espacio mínimo, accediendo a ellas mediante sistemas de cables o senderos extremadamente empinados, una forma de agricultura tan precaria como ingeniosa que todavía se practica de forma reducida hoy en día. Antes de la construcción del mirador de vidrio, llegar hasta el borde del acantilado y ver realmente la caída completa era mucho más limitado y menos seguro, así que esta plataforma moderna democratizó una vista que antes solo unos pocos se animaban a buscar por cuenta propia. El nombre "Girão" hace referencia, según algunas interpretaciones históricas, al sonido que hacían los primeros exploradores portugueses al reaccionar ante la magnitud del acantilado al descubrirlo. Consejos: la plataforma de vidrio se cubre con una funda protectora cuando no hay suficiente gente pisándola para justificar dejarla expuesta, así que puede que no siempre esté completamente descubierta; y hay un teleférico que baja hasta las fajãs para quien quiera ver los cultivos de cerca en vez de solo observarlos desde arriba.