Descripción
Estos canales de riego artificiales, algunos construidos ya desde el siglo XVI con mano de obra esclavizada, resolvieron un problema geográfico fundamental de la isla: la lluvia se concentra en el norte, montañoso y húmedo, mientras que la agricultura y la población siempre se concentraron en el sur, mucho más seco, así que se tallaron a mano más de 2.500 kilómetros de canales que todavía hoy transportan agua de un extremo a otro de Madeira, muchos de ellos excavados directamente en la roca de acantilados verticales con una precisión de ingeniería asombrosa para la época. Los senderos de mantenimiento que corren junto a estos canales, originalmente pensados solo para que los trabajadores pudieran acceder a repararlos, se convirtieron con el tiempo en una de las redes de senderismo más extensas y queridas de toda Europa, con rutas que van desde caminatas familiares de una hora hasta travesías de día completo por paisajes que cambian radicalmente según la altitud y la zona de la isla. Varias levadas atraviesan la laurisilva, un bosque subtropical de laureles reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un tipo de vegetación que cubría buena parte del sur de Europa antes de las glaciaciones y que hoy sobrevive casi exclusivamente en Madeira y las islas Canarias, funcionando como una especie de reliquia viva de un ecosistema desaparecido en el resto del continente. Consejos: algunos senderos tienen tramos angostos junto a caídas pronunciadas, no recomendados para quienes tengan vértigo; y llevar calzado de trekking y ropa de abrigo es fundamental, incluso en rutas que empiezan con buen clima, ya que el tiempo cambia rápido en la montaña.