Descripción
Este edificio de hormigón blanco con forma de poliedro irregular, que parece una piedra tallada en ángulos imposibles, lo diseñó el arquitecto holandés Rem Koolhaas (ganador del Premio Pritzker) y se inauguró en 2005 como parte de las obras que Oporto encaró al ser designada Capital Europea de la Cultura ese mismo año, un proyecto pensado desde el inicio para romper por completo con la arquitectura clásica del resto de la ciudad histórica. Su sala principal, sin columnas que interrumpan la vista ni el sonido, tiene paredes de vidrio ondulado en ambos extremos que permiten ver la ciudad desde adentro durante los conciertos, una decisión de diseño poco habitual en salas de concierto tradicionales, generalmente cerradas al exterior para aislar el sonido. La acústica de la sala se ajusta mediante cortinas y paneles móviles ocultos, permitiendo adaptar el mismo espacio tanto a un concierto de orquesta sinfónica clásica como a un recital de música electrónica o jazz, según la necesidad de cada evento. Se convirtió, junto con las bodegas y el casco histórico, en uno de los símbolos de la Oporto moderna que conviven con el patrimonio del siglo XVIII, y su plaza exterior, con una pista de skate improvisada, es un punto de encuentro habitual para jóvenes locales fuera del horario de conciertos. Consejos: los tours guiados por el edificio (sin necesidad de asistir a un concierto) se ofrecen en varios idiomas y permiten ver por dentro las salas normalmente cerradas al público; y conviene revisar la cartelera antes de ir, ya que muchos conciertos tienen entradas accesibles comparadas con salas equivalentes de otras capitales europeas.