Descripción
El sultán Mehmed II ordenó construirlo apenas unos años después de conquistar Constantinopla en 1453, convirtiéndolo con el correr de los siglos en uno de los mercados cubiertos más antiguos y más grandes del planeta: 61 calles techadas y más de 4.000 comercios bajo un mismo techo, con picos de hasta 400.000 visitantes por día que lo ubican entre los sitios más visitados del mundo. Históricamente cada oficio tenía su propia calle asignada por gremio —la de los joyeros, la de los alfombreros, la de los curtidores de cuero—, una organización que todavía hoy se nota en ciertos tramos, aunque el turismo mezcló bastante ese orden original. A diferencia de un mercado puramente turístico, el Gran Bazar sigue siendo un centro comercial real donde muchos estambulíes compran joyas, alfombras y objetos de uso diario, no solo souvenirs. El regateo no es opcional sino parte esencial de la cultura de compra: los precios de exhibición son apenas un punto de partida para la negociación. Consejos: entrar sin intención de comprar nada y aceptar el ritual del té que ofrecen los vendedores es parte de la experiencia, no genera obligación de compra; y perderse por las calles menos transitadas suele revelar los talleres más auténticos, lejos de los pasillos principales more turísticos.