Descripción
Escondida a propósito en un segundo nivel, encima de una hilera de comercios a pie de calle en pleno barrio de Eminönü, esta pequeña mezquita diseñada por Mimar Sinan es de las joyas menos conocidas de Estambul y, a la vez, una de las más espectaculares por dentro: sus paredes están cubiertas de piso a techo con azulejos Iznik de una calidad excepcional, incluidos ejemplos del raro pigmento rojo tomate que los ceramistas otomanos perfeccionaron solo durante unas pocas décadas del siglo XVI antes de perder la técnica para siempre. La ubicación elevada del edificio, apoyada literalmente sobre una planta baja comercial, no fue un accidente urbanístico sino una decisión deliberada: el alquiler de esos locales financiaba el mantenimiento de la mezquita, un modelo de sostenibilidad económica religiosa bastante adelantado a su época. La mandó construir Rüstem Pasha, gran visir del sultán Solimán el Magnífico y esposo de su hija, una posición de poder que probablemente explica por qué pudo encargarle la obra al arquitecto más solicitado del imperio pese al tamaño modesto del edificio final. A diferencia de la Mezquita Azul, recibe una fracción mínima de visitantes pese a un trabajo de azulejería que muchos consideran superior. Consejos: la entrada se encuentra por una escalera discreta entre los comercios de la calle, fácil de pasar de largo si no se la busca a propósito; y conviene visitarla con luz de día, ya que las ventanas altas son la única fuente de iluminación natural sobre los azulejos.