Descripción
La 'reina de las calzadas' (año 312 a.C.) fue la primera gran autopista de la historia — 540 km de Roma a Brindisi, el puerto hacia Oriente — y su primer tramo sobrevive como un milagro: kilómetros de empedrado original con las huellas de los carros marcadas en la piedra, entre pinos, cipreses, mausoleos y campo romano. Caminarla o pedalearla es viajar en el tiempo de verdad: por acá desfilaron legiones, acá crucificaron a los 6.000 esclavos de Espartaco, y por acá huía San Pedro cuando —dice la tradición— se cruzó con Cristo y preguntó 'Domine, quo vadis?' (la capilla del encuentro sigue ahí). Bajo la vía, las catacumbas: San Calixto (la más grande, con la cripta de los papas) y San Sebastián se visitan con guía. El plan perfecto es en domingo, cuando la vía se cierra al tráfico: alquilá bici en el centro de visitantes (o en Appia Antica Caffè), pedaleá hasta el mausoleo de Cecilia Metella y la villa de Massenzio, y seguí hasta donde el paisaje se hace pura campiña. Se llega en bus 118 o 218 desde San Giovanni/Circo Máximo. Llevá agua: los tramos lejanos no tienen nada — esa es la gracia.